Volver a Guarda do Embaù

06.03.2016

Hace unos cuantos años atrás, en mis incursiones por el litoral sur de Brasil, descubrí Guarda do Embaù. Por aquellos tiempos era una simple pueblito de pescadores con calles de arena, pocas posadas y buenas olas para surfear. Hoy, después de tantos años, el destino nos puso en la ruta este lugar y yo estaba muy curioso de ver cuanto había cambiado.

Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù

Desde la terminal  de Torres no pudimos encontrar buses directos hacia Guarda do Embaù. La única manera de llegar era comprar un pasaje hacia Florianópolis y decender sobre la ruta en la entrada al pueblo, y eso fue lo que hicimos.

Después de casi 4 horas de viaje ya estábamos sobre el asfalto de la BR 101 en busca de un bus interno que nos llevara hasta el pueblo. Después de una media hora llegó el bus. Calles empedradas, verdes sierras, abundante vegetación y algunas casas acompañaron nuestro breve viaje hasta el corazón del pueblo que forma parte del parque estatal de la Serra do Tabuleiro.

Camino a Guarda do Embaù
Camino a Guarda do Embaù

El lugar sin duda había cambiado muchísimo desde mi ultima visita, había un gigantesco supermercado, varios restaurantes y negocios, todo construido con un buen criterio respetando el encanto del lugar.

Nos alejamos un poco del centriño hacia la parte más verde del pueblo para buscar una posada donde alojarnos. Por el camino nos encontramos con Zabeba, un músico del lugar que disponía de unos departamentos con cocina baño y habitación completamente amueblados, que alquila por 100 reales la noche. Después de hospedarnos salimos a descubrir el entorno.

Guarda do Embaù
Guarda do Embaù

Guarda do Emabù no solo se caracteriza por su belleza natural, sino también por sus olas, donde cada año se convierte en la sede del campeonato regional de surf.

Desde el pequeño centro la playa queda muy cerca, pero para llegar hay que cruzar el río da Madre que costea la playa y desemboca en el mar. Por momentos del día el río varia su nivel, a veces es posible cruzar caminando, otras a nado, pero cuando el nivel es alto, y ya no hay otra manera, algunos pescadores ofrecen el servicio de cruzarte hasta la playa en sus pequeñas y coloridas embarcaciones, 3 reales por persona.

Playa de Guarda do Embaù
Playa de Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù

Otra cosa para hacer en la pequeña Guarda do Embaù es el paseo que lleva hasta la piedra del Urubu. Desde el centro es muy fácil encontrar la «trilha»,  el sendero  que sube hacia lo alto de estos morros. La caminata fue tranquila y entretenida. Una media hora entre gigantescas piedras y grupos de cebúes que posaban para nosotros. Lo más alto del morro nos regaló una vista panorámica del lugar, que es una maravilla. Para los amantes de la escalada los espera la gigantesca piedra del Urubu, para los amantes de los paisajes, el azul del mar atlántico.

Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù
Guarda do Embaù

Continuando nuestra travesía descendimos hasta la Prainha, un kilómetro de playa 100% virgen que mantiene intacta su salvaje naturaleza. Unas puntas rocosas formaban unas piscinas naturales que venias rebalsadas por las olas, el lugar ideal para refrescarnos y descansar para luego comenzar el  regreso.

Prainha, Guarda do Embaù
Prainha, Guarda do Embaù
Prainha, Guarda do Embaù
Prainha, Guarda do Embaù

Hay muchos más lugares para conocer en Guarda que nosotros no visitamos y valen la pena ser visitados, el parque estatal da serra do Tabuleiro, las vecinas playas y la cascada da Zanela entre otros. Igualmente los 3 días que nos quedamos nos alcanzaron para cargarnos de muchísimas imágenes y de todo el verde del lugar. Guarda do Embaù es un tesoro natural digno de ser conocido y cuidado.

Nosotros continuamos nuestro viaje por el litoral brasilero siguiendo nuestra subida hacia Sao Paulo.

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