Railay, el paraiso de la escalada en roca

01.03.2015

Llegamos a Railay desde Ko Lanta en barco, otra vez pudimos disfrutar del hermoso paisaje de las formaciones cársticas que se asoman sobre el mar de los Andamnes. El viaje nos costò 450 baht.

Railay es una península de la costa de la provincia de Krabi a la cual se puede acceder exclusivamente desde el mar, no hay carreteras en la espesa jungla que la rodea por detrás. Es un lugar muy especial para todos los apasionados de la escalada en roca, considerado unos de los sitios más concurridos en el mundo.

Península de Railay
Península de Railay

Lastimosamente al llegar nos dimos cuenta que era verdaderamente exótico, pero muy poco barato. Encontrar un alojamiento nos llevò más de lo que esperábamos y al final terminamos eligiendo una carpa con baño compartido en un resort con piscina,  al precio de 600 baht la noche. Alojamos en el Anyavee resort, un gran complejo con varias habitaciones, bungalow en madera y carpas en el jardín. Valiò la pena sobretodo por tener una grande piscina con vista al mar!

Resort con piscina
Resort con piscina

La península tiene una forma irregular con tres bahías donde se encuentran las tres playas, todas fácilmente alcanzables caminando, ya que es la única forma de moverse, no teniendo rutas, ni motos, ni bicis, mas solo un intricado cruzarse de senderos arenosos que unen las costas. A lo largo de ellos se desarrolla la vida de esta chiquita península. Un lugar muy natural donde viven por lo meno dos especies de monos y una infinidad de murciélagos que se alojan en las cuevas que el mar moldeó. Luna la bautizò «la valle del vento», como en el dibujo animado de Nausicaa. Entrar y salir de oscuras y pequeñas grutas llenas de murciélagos fue un juego inolvidable!

Railay, Krabi
Railay, Krabi

La primera playa que conocimos al llegar a Railay, fue Railay Beach, hermosa playa con una orilla demasiado ancha para poder nadar. Aquì llegan la mayoría de los transportes desde las otras islas. En los dos costados comienzan senderos para llegar a la cercana playa de Ton Sai y, para los más entrenados, subir hasta lo alto de la costas trepandose en medio de la siempre verde jungla.

Railay beach
Railay beach
Railay beach
Railay beach

La parte de costa donde alojamos no tenía una verdadera playa, el bajar y subir de la marea mojaba constantemente la orilla hasta el pequeño malecón, sobre el cual se encuentra la mayoría de resorts y restaurantes de la península.

Railay
Railay
Railay
Railay

Entre las tres playas preferimos la de Phra Nang. Para llegar a ella paseabamos costeando una empinada pared de roca y cuevas, allí, justo en el jardìn de un resort que se encuentra al lado opuesto del camino, era común cruzar los monos, siempre atentos antes de hacer sus pandilladas. La playa es una magnífica expresión de la naturaleza, el mar siempre calmo de color turquesa, las empinadas paredes rocosas que terminaban en el agua, la arena blanca y el verde de la jungla nos llenaban los ojos de maravilla.

Railay
Railay
Railay
Railay
Railay
Railay
Railay
Railay

En un costado de la playa de Phra Nang, hay una cueva llamada Tham Phra Nang Nok (Cueva de la Princesa Sagrada), que está dedicada a la diosa Phra Nang, la diosa de la fertilidad. Hay varias leyendas sobre esta cueva. Una de ellas dice que Phra Nang era una princesa india que se ahogó en un accidente de su nave cerca de la playa que lleva su nombre, después de su muerte, el espíritu vivía en la playa de la cueva. Otra leyenda dice que Phra Nang era la esposa de un pescador local que se había perdido en la mar, entonces ella perdió la paz y vivió el resto de sus días en esta cueva esperando a que su marido volviera. Hoy en día, los pescadores locales hacen ofrendas en esta cueva para no tener percances en el mar. Las ofrendas que hacen son en forma fálica y por ello la cueva está llena de “lingams”, o sea objetos con forma de genitales masculinos que representan al dios hindú Shiva.

Phra Nang Cave
Phra Nang Cave

El último día descubrimos que al fondo de la playa Phra Nang unas embarcaciones, preparadas para vender comida rápida, se paran en la orilla para servir la multitudes de turistas que llegan a diario en una excursión desde las otras localidades cercanas. No sè bien si fue la hamburguesa que comimos ese dia, pero al despertar no nos sentíamos muy bien, lastima que tambien teniamos que irnos… Nuestro relajante y místico viaje por el sudeste asiático estaba a su fin, la fecha de regreso se estaba acercando, otros pocos días en Bangkok y habríamos tomado nuestro vuelo de regreso hacia Roma. Y, como un dicho argentino dice, «quien me quita lo bailado?!?!»

Railay
Railay
Phra Nang beach
Phra Nang beach
Dejando Railay
Dejando Railay

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