Qué ver en Ayutthaya

16-12-2014

La forma más exótica y barata de llegar hasta Ayutthaya desde Bangkok es en tren. Los trenes salen desde la estación de Hualamphong, donde compramos pasajes de tercera clase para un viaje de dos horas que nos salieron 15 baht por persona (niños gratis), más barato que los del subte desde el aeropuerto de Suvarnabhumi (35 baht por persona, niños pagan).

El cambio es 1 euro, 40 baht, más o menos. El viaje fue muy colorido, con sus vendedores ambulantes, monjes y gente del lugar.

La estación de trenes de Ayutthaya se encuentra justo afuera del centro histórico, que es una isla adentro del río fácilmente alcanzable en bici, en moto o cruzando con un bote.

Estaciòn de trenes

La Guest House que habíamos reservado se encontraba en las cercanías de la estación. Estos tipos de alojamiento casi siempre nacen como casas de familia que tienen a disposición habitaciones con baño privado o compartido, a veces son pequeños hoteles.

Fue una desilusión ver que nos habían engañado y que la que habíamos reservado ya no existía, «Welcome to Thailand»!

Guest House en Ayutthaya

Por suerte en la misma calle había muchas opciones para alojarse y no tardamos mucho tiempo en encontrar otra Guest House barata.

La habitación nos salió 200 baht la noche, con baño compartido. En el mismo lugar cenamos un plato de arroz tradicional thai (50 baht) y después de una buena ducha, finalmente nos fuimos a dormir.

Para recorrer la ciudad decidimos alquilar 2 bicicletas, que es lo más práctico, ecológico y económico. El alquiler de una bici puede salir de 30 a 50 baht al día.

Camino a las ruinas

Nuestra primera meta, el mercado flotante y las ruinas que se encuentran a su alrededor. Este curioso mercado se desarrolla entorno al río. Algo común en Tailandia lo de los mercados flotantes, con sus pasarelas de madera y sus variados negocios de souvenirs y comidas.

Mercado flotante

El ruido de las embarcaciones a motor a chorro que pasean a los turistas se mezclaba con las explosiones de los cañones que invitaban a los espectáculos.

Embarcaciones a chorro de agua

Lo más exótico fue ver los pececitos que toman mamadera, «Que???» Así es: unas fuentes gigantes repletas de peces y al lado los vendedores que te ofrecen unas mamaderas pequeñísimas con no sabemos qué cosa dentro, tu se las acercas al agua y los peces las toman.

Pero tenemos más historias de peces por si te parece poco,  los peces que te hacen pedicura, «Como???» Así es, metes tus pies, si te animas, dentro de estas enormes peceras y los diminutos pececitos te mordisquean los pies para comerse toda la piel muerta. Buen provecho!

Luna y los peces

Terminamos el día visitando las ruinas de Wat Maheyong montados sobre nuestras bicis y llevamos a Luna a ver los elefantes que ofrecen excursiones entorno a la las ruinas. No les cuento la cara de Luna, «Están vivos!» esclamò.

Wat Maheyong

Al otro día ya éramos más seguros en nuestro papel de ciclistas, en Tailandia se maneja del lado izquierdo como en Inglaterra, así que para nosotros es todo al revés. El auto más grande tiene la precedencia, «la ley de la selva», como decimos nosotros.

Una vez atravesado el puente que lleva al centro de la ciudad. llegamos al museo de Ayutthaya Tourist Center, donde se puede ver gratuitamente cuadros y esculturas de artistas tailandeses, fotos, vídeos y maquetas de la ciudad.

Luego visitamos unos de los platos fuertes del lugar, la estatua del Buda reclinado, Wat Lokayasutharam. El ingreso es gratuito en ambos sitios.

Wat Lokayasutharam

Los últimos 2 días que habíamos destinado a esta ciudad los dedicamos a recorrer una grande feria, donde Lisa aprovechó para su primer masaje.

En Tailandia no te puedes perder los famosos masajes thai, una hora de relajación al costado de un laguito, con una suave brisa, acompañado de una música relajante y todo por 150 baht, un sueño solo asiático!

Relax y masajes

En esta feria se podía comprar desde una simple comida callejera hasta un camioneta último modelo. Nosotros optamos por las variadas comidas y algunas cositas que nos gustaban y que entraban todavía en nuestras mochilas.

Feria de comida

Lo más exótico fue, para mi gusto viajero, el puesto de comidas de insectos! Así es, un puesto repleto de insectos fritos a los que podías acompañar con alguna salsita para que baje mejor, no sea que te quedes atragantado con las hormigas fritas! Ninguno de los tres nos animamos al desafío, quizás más adelante.

Puesto de comida

Nos despedimos de Ayutthaya visitando otro plato fuerte, el Wat Chaiwatthanaram. Estas ruinas en perfecta conservación ofrecen al viajante una idea de lo que fue el antiguo imperio del Siam.

What Chaiwatthanaram
Wat Chaiwatthanaram
Monjes paseando
Monje posando para la foto

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