Por las calles de Phnom Penh

02.02.2015

Autos, combis, bicicletas, moto taxis cargadas a más no poder con mercaderías, tuk tuk, carritos de comidas y gente que viene y que va llenan las calles céntricas de la viva Phnom Penh, la capital de Camboya.

Moto taxi full
Es normal, para alguien del lugar claro, ver a familias enteras a bordo de una moto moviéndose de una parte a otra de la ciudad, mientras en una esquina cualquiera un peluquero corta el pelo en la calle.
Cruzar una avenida transitada por modernos autos a toda velocidad es todo un desafió diario ya que los semáforos parecieran no funcionar, pero en realidad funcionan. Pero, una vez habituado al desorganizado tránsito de esta calurosa ciudad, uno ya está listo para vivirse Phnom Penh sin restricciones.
Vida cotidiana
La bici taxi, otro medio de transporte más
Vendedora de gaseosas
Nos alojamos en la Spring guest house, un moderno hotel de 6 pisos, sin ascensor, que dispone de económicas habitaciones.
Pagamos $7 por una habitación doble en el quinto piso, con baño privado y agua fría, toallas, ventilador, t.v. y wi-fi. Las habitaciones con agua caliente y aire acondicionado cuestan entre $9 y $14 y se encuentran en los pisos de abajo.
Llegar desde Sihanoukville a Phnom Penh nos costó $5 cada uno y el entretenido viaje entre paisajes rurales duró unas 4 horas.
Paisaje desde la ventana del bus
En el parador
Después de dejar nuestras mochilas salimos a encontrarnos con esta gran ciudad en constante crecimiento donde grandes edificios en construcción buscan lo alto del cielo.
Por primero visitamos los alrededores del Palacio Real, donde los gigantescos espacios se hacen notar. El palacio se encuentra de cara a la turística costanera llena de bares, restaurantes y alojamientos. Dentro de él se puede visitar una sala que tiene el piso hecho con baldosas de plata, más de 5000 baldosas con un peso de 1 kilo cada una.
Palacio Real
Luna en la plaza frente al palacio Real
Desde lejos
Dejamos los alrededores del lugar y nos fuimos a caminar por la costanera, el lugar indicado para disfrutar de un atardecer mirando como grandes barcos transitan el imponente río Mekong mientras niños jugaban, refrescandose del intenso calor con chorros de agua. Lo más exótico fue ver unos sitios de oración donde monjes bendecían a personas. Fuera de los lugares había muchas vendedoras de inciensos, flores y grandes jaulas llenas de desdichados pájaros que la gente compra para luego soltar en forma de ofrenda.
Costanera
Costanera y niños
Navegando el Mekong
Luna que quiere soltar los pájaros
Pájaros enjaulados

Caminando por la costanera llegamos a una gran plaza donde se encuentra el monumento a la amistad entre los países de Camboya y Vietnam. Por las tardes la plaza se transforma en un gimnasio al aire libre donde los capitalinos practican aeróbica al ritmo de la música y los jóvenes se divierten jugando al takraw.

Una vista nocturna del iluminado monumento a la Independencia es otra cosa que le recomendamos. El monumento inspirado en la torre central del Angkor Wat fue construido en el 1958 en conmemoración a la independencia de Francia.

La plaza
Monumento a la amistad
Monumento a la independencia
A la hora de combinar mercados y grandes edificaciones lo ideal fue ir a ver el Psar Thmei, el mercado central. Hecho en estilo art dèco tiene una cúpula que està considerada entre las 10 más grandes del mundo.
La elegante parte central de este mercado está dedicada mayormente a la venta de joyería, con variedad de objetos en oro y plata. Hay negocios dedicados a la telefonía, a las piedras preciosas y a la relojería. Los pasillos interiores están repletos de negocios de ropa, sombreros, souvenirs de todo tipo, mochilas, ropa tradicional y plantas. En un área externa hay venta de alimentos donde a la hora del almuerzo se asan pescados y una gran variedad de frutos de mar.
Negocios de souvenirs
Ropa
Joyerías
Otras joyerías
Otro angulo del mercado
Vendedora de frutas
Naranjas y manzanas
Luna y el choclo
Lisa y su licuado
Una mañana la dedicamos a visitar el Psar Tuol Tong Pong, más conocido por los turistas como el Mercado Ruso. Llamado así porque en los años 80 los rusos venían a hacer compras aquí.
Este mercado es el paraíso de las compras, donde compradores compulsivos y no, se divertirán a curiosear entre una variedad de artículos y cosas raras. Entre los tantos negocios de souvenirs encontramos muchos puestos de anticuarios y artesanía en madera, así como una zona dedicada a la costureria.
Desde adentro
Negocios
Y negocios
Y más negocios…
Articulos en madera
Costureros
Cocodrilo que duerme? Termina cartera…
Para nuestro gusto viajero el más exótico y barato de los mercados que vimos fue el Phsar Chas, el mercado viejo, bastante abandonado pero 100% autentico.
Antiguamente el mercado central se encontraba en esta parte de la ciudad. Hoy en día quedan algunos bancos de alimentos, ropa, zapatillas de segunda mano y souvenirs.
Viejo mercado
Mirando las ofertas
Lo compro???
La hora de la siesta
Huevos
La carnicería

Dejando atrás el recorrido de mercados llegamos al momento de los templos cuando, después de subir las escaleras de un pequeño promontorio de tierra de 27 metros, llegamos al Wat Phnom, la única colina de la ciudad. En la entrada de este templo la escalera se encuentra decorada con estatuas de leones y serpientes de la mitología Khmer.

Subiendo al Wat Phnom
Entramos a conocer también el Wat Botum, este templo tiene muchos monumentos en su patio, algunos de ellos en restauración. Las paredes y su techo están decorados con dibujos muy coloridos de buda en su vida cotidiana.
Dentro y entre las galerías del templo niños del lugar jugaban a las escondidas mientras un joven monje limpiaba el altar.
En restauración
24,25,26,27,28,29…
Paredes del templo
Paredes del templo
Paredes  y techo del templo

Después de 3 días de largos paseos por las calles de Phnom Penh llegò la hora de emprender nuestro regreso a Tailandia. Mientras el avión de Air Asia sobrevuelaba la ciudad nos despedimos de Camboya. Con nosotros se irán muchas historias, paisajes, colores y sabores de un país sufrido donde la sonrisa de un pueblo puede más que un injusto y fresco pasado.

Monje en bici
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