La Stuart Highway desde Darwin hasta Port Augusta

Cruzar el centro de la Australia de norte a sur fue sinónimo de largos e intensos días que comenzaban con el alba y terminaban al atardecer cuando el sol nos regalaba sus últimos rayos de luz. Paisajes de extensas planicies de tierra colorada donde por momentos la nada ocupaba el todo, y días de calor donde la temperatura alcanzaba los 40 grados serán siempre un recuerdo vivo de ese viaje, una experiencia única donde la tranquilidad y el vacío iban de la mano.

En este post les vamos a contar nuestro viaje, dejando a disposición algunos lugares para conocer, donde dormir y datos útiles para quien este planeando atravesar el desierto de Australia de una manera exótica y barata.

Una única carretera une el norte de la Australia con el sur, es la famosa Stuart Highway que comienza al norte, en Darwin y termina en Port Augusta, al sur del país. Ese fue nuestro  plan de viaje con una distancia total de 2.800 kilómetros de ruta sin peajes.

Stuart Highway
Stuart Highway

Después de llenar el tanque de gasolina de nuestro auto estábamos ya listos para comenzar con la primera etapa. La gasolina en Australia cuesta alrededor de 1,25 dólares australianos, dentro de las ciudades, aunque también la hemos encontrado por menos en algunas ocasiones y por más en otras. Pero a medida que se entra al desierto el precio aumenta. Lo máximo que la hemos pagado fue 1,80$.

Dejamos atrás la ciudad de Darwin para realizar nuestros primeros 120 kilómetros hasta el Parque Nacional de Litchfiel, con entrada gratuita. Para llegar al parque hay que ir en dirección hacia el pueblo de Batchelor. Dentro del parque hay varias zonas donde poder acampar ($6.60 adultos y $3.30 niños hay que reservar antes por la web). Nosotros nos quedamos en las Wangi Falls, el lugar dispone de baños con duchas y áreas con mesas y parrilleros a gas y se encuentra a escasos metros de la cascada.

Wangi Falls, Litchfield National Park
Wangi Falls, Litchfield National Park
Wangi Falls, Litchfield National Park
Wangi Falls, Litchfield National Park

El parque tiene varias cascadas y piscinas naturales ideales para el baño, donde uno puede nadar tranquilamente ya que no hay cocodrilos, también es famoso por los gigantescos termiteros que se encuentran en los alrededores. Durante la noche y muy temprano por la mañana pudimos ver algunas parejas de pequeños canguros que se acercaron al campamento.

Florence falls, Litchifield National Park
Florence falls, Litchfield National Park
Termiteros gigantes, Litchifield NationalPark
Termiteros gigantes, Litchfield National Park

Retomamos nuevamente la carretera para bajar otros 130 kilómetros más al sur hasta el Parque Nacional Nitimiluk.  Para llegar a el hay que dejar la Stuart Highway unos 40 km antes de Katherine y adentrase unos 20 kilómetros hasta donde se encuentra el camping y las cascadas Edith Falls. La entrada al parque es gratuita y el camping cuesta $ 12 los adultos y $ 6 los niños. El lugar dispone de un kiosco donde se paga el camping, baños con agua caliente, mesas y parrilleros a gas. A pocos metros de donde acampamos, bajo la sombra de los árboles y sobre un verde césped, se encuentra la Lower pool. Una piscina natural con curiosos pececitos que te mordisquean los pies. Para los amantes del trekking hay varios kilómetros de senderos para recorrer, siempre acompañado de insoportables  moscas que te tendrán entretenido, un peculiar insecto del desierto australiano.

Edith falls, Nitimiluk National Park
Edith falls, Nitmiluk National Park
Camping a las Edith falls, Nitimiluk National Park
Camping a las Edith falls, Nitmiluk National Park

En nuestro tercer día de viaje fuimos en busca de nuestro tercer parque. Después de detenernos en la ciudad de Katherine, de hacer provisiones y cargar gasolina estábamos ya en dirección al Parque Nacional Elsey, donde se encuentran las termas de Mataranka. El parque es de entrada gratuita y posee un amplio camping que cuesta $ 24 por carpa. El lugar es un poco polvoroso, pero a la sombra de grandes eucaliptos poblados por coloridos loros y papagayos, posee baños con duchas con agua caliente, pero no tiene mesas ni parrilleros. Hay una cantina en donde se paga el camping y una oficina de información turística. Para el que no le gusta acampar hay búngalos y habitaciones compartidas a precios abordables.

Termas de Mataranka
Termas de Mataranka
Papagallos en Mataranka
Papagayos en Mataranka

La piscina termal de Mataranka se encuentra a pocos metros del camping a la sombra de grandes palmeras pobladas de ruidosos murciélagos. Es un espectáculo esperar el atardecer para ver a estos miles de murciélagos ganar el cielo del parque. Mientras preparábamos la cena se acercaron al camping algunos canguros  y pavos reales que paseaban por el lugar.

Canguro en Mataranka
Canguro en Mataranka
Murcielagos en Mataranka
Murciélagos en Mataranka

En nuestro cuarto día de viaje nos despertamos muy temprano para hacer 700 kilómetros hasta llegar a la pequeña ciudad de Tennant Creek. En el centro encontramos una moderna piscina publica donde pasamos las horas más agobiantes del día. La entrada a la piscina es de  $ 5 los adultos y los niños gratis.

Continuamos nuestro viaje  hacia las famosas piedras de Karlu Karlu, toda un área protegida por la Reserva de Devils Marbles, considerado un sitio sacro para los aborígenes. La atracción del lugar son un grupo de grandes rocas de granito de color rojizo que según la leyenda aborigen representan los huevos de la Serpiente del Arco Iris  que pasó por esta zona durante el Tiempo del Sueño.

Devils Marbles
Devils Marbles
Devils Marbles
Devils Marbles

En el lugar hay baños y una zona donde es posible acampar con algunas mesas y parrilleros a leña. No hay nadie quien te cobre la entrada a este improvisado camping en medio a la nada, y para pagar la estadía hay un buzón con unos sobres donde se colocan los datos personales, los del auto con el que viajas y el dinero. Los adultos pagan $ 3.30 y los niños $ 1.65.

Al atardecer y al amanecer las rocas cobran un color rojizo increíble, que se mezcla con el verde de los contados árboles que hay en el lugar. Durante la noche el cielo estrellado brinda un espectáculo único que solo la oscuridad del desierto te deja ver.

Buzón para pagar el camping, Devils Marbles

 

 

En nuestro quinto día de viaje llegamos a la ciudad de Alice Spring, una verdadera ciudad de 25.000 habitantes en medio el desierto. Caminamos un poco por el centro turístico hasta que un calor sofocante nos empezó a envolver, milagrosamente encontramos las oficinas de información turística que nos habló de un complejo de piscinas publicas donde pasamos el resto de la tarde hasta que el sol bajase un poco. El complejo dispone de varias piscinas y la entrada es de $ 6 por los adultos, niños gratis.

Al atardecer continuamos nuestro viaje hasta que llegamos a una de las tantas áreas gratuitas que se encuentran al borde de la Stuart Highway, donde hay baños, agua, parrilleros y hasta mesas donde es posible acampar y pasar la noche.

Hay una aplicación muy interesante llamada Wikicamps que te indica todos estos lugares y muchas otros datos útiles para quien desee viajar por la Australia.

Nuestro sexto día de viaje nos llevó hasta el Parque Nacional Uluru – Kata Tjuka  al cual le hemos dedicado un blog aparte. Para llegar al parque hay que tomar una desviación a la altura de la estación de servicio de Erldunda, donde después de unos 260 kilómetros hacia el oeste se llega hasta la magnifica montaña del Uluru donde nos quedamos tres días.

Uluru
Uluru

Retomamos nuestro viaje por la Stuart Highway para continuar cruzando el desierto, que con el pasar de los kilómetros descubrimos que no era tan desierto como nosotros imaginábamos. Encontramos mucha vegetación en la geografía del lugar y paisajes muy variados que cambiaban notoriamente.

La noche de nuestro noveno día de viaje dormimos en un camping en el pueblo de Marla, donde toda la vida transcurre alrededor de este  parador al costado de la ruta. El lugar dispone de baños con agua caliente, parrilleros a gas y hasta una pequeña piscina. Hay también bungalows y un verde césped con árboles donde acampar. El camping cuesta  $ 20 por carpa y se paga en el supermercado del parador.

Camping en Marla
Camping en Marla

Nos levantamos temprano con la idea de llegar a Coober Pedy por la mañana para poder recorrer el lugar. Durante el camino el paisaje nos asombró, a medida que nos acercábamos a la ciudad cantidades increíbles de cúmulos de tierra y piedra comenzaron a aparecer hasta el horizonte. Esto porque por toda el área se encuentran muchísimas mineras de ópalo.

La ciudad de 3.500 habitantes parece un pueblo abandonado en medio del desierto, pero, a pesar de dar esa sensación, Coober Pedy es un lugar turístico que durante los meses de marzo a octubre se puebla de visitantes. Hay muchas casas que fueron construidas dentro de las minas y hasta un camping bajo tierra en donde nos queríamos alojar, pero se encontraba cerrado por ser fuera de temporada, como muchas de las atracciones de la ciudad, así que después de cargar gasolina, ir al supermercado y visitar el museo del ópalo decidimos continuar el viaje.

Llegando a Coober Pedy
Llegando a Coober Pedy
Coober Pedy
Coober Pedy

Después de viajar todo el día llegamos a una de las áreas gratuitas donde está permitido acampar, conocida con el nombre de Ranges View Rest Area. El lugar queda a 61 kilómetros al norte de Port Augusta.

Como estaba ya anocheciendo y no es seguro conducir con la oscuridad por los animales que se encuentran por la carretera decidimos detenernos y armar campamento. El lugar dispone de baños, agua y algunas mesas. Había un fuerte viento y por primera vez sentimos el frío del desierto atravesar nuestros huesos. Mantener la hornalla del fuego prendida era casi imposible al igual que armar la carpa así que por primera vez decidimos dormir dentro de la nuestra grande y cómoda Station Wagon. Bajo las estrellas del cielo que brillaban como nunca antes y reparados del frío y el viento nos fuimos a dormir. En nuestro  décimo día de viaje estábamos a menos de 100 kilómetros de nuestra meta.

Cuando nos levantamos el área de descanso tenia otro color, el viento se había calmado por completo y el día nos regalaba la otra cara del lugar. Descubrimos un mirador a un modesto valle y algunos carteles informativos de las plantas y animales que hay en la zona.

Continuamos nuestro viaje hacia Port Augusta para cerca del mediodía finalizar con los últimos 61 kilómetros que nos faltaban. La ciudad se encuentra en la punta del Golfo de Spencer,  y una vez cruzado el puente que lleva su nombre estábamos oficialmente dentro de ella.

Port Augusta
Port Augusta

Habíamos cruzado el desierto australiano de norte a sur dejando atrás más de 3000 kilómetros de viaje. Once días  donde el contacto con la naturaleza, el silencio y la soledad nos brindaron lo más puro de este continente.

La increíble Stuart Highway con sus gigantescos camiones y sus estaciones de servicio en medio a la nada fue nuestra única compañera. Una carretera en muy buenas condiciones y perfectamente señalizada.

Un viaje que termina en Port Augusta, y otro que está por comenzar. Esta bonita ciudad con algunas casas antiguas muy atractivas marca el final de esta primera parte del viaje por la Australia.

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