El barrio chino de Bangkok

04.02.2015

Nuestra segunda estadía en Bangkok la hicimos acompañados de otra familia viajera de amigos, ya que el destino y nuestros deseos permitieron que nuestros viajes se entrelazaran.
Oderica, Gio y su pequeña hija Haydèe venían viajando desde la isla de Ko Chang y, al igual que nosotros, llegaron hoy a Bangkok.
Oderica y  Haydèe en una farmacia china
Giò y Haydèe en Hua Lamphong
Nuestro vuelo de Air Asia desde Phnom Penh aterrizó sin problemas en tierra Thai y alrededor de las 18:00 ya estábamos en el aeropuerto de Don Muang.
El aeropuerto está perfectamente conectado con una parada de trenes, así que después de caminar unos 5 minutos ya estábamos comprando nuestro pasajes hacia la terminal de Hua Lamphong.
Como habíamos calculado nuestros amigos ya nos estaban esperaban en la guest house Your Place, donde una habitación doble, sabanas y toallas, baño compartido con agua caliente y wi-fi nos costó 500 baht la noche con desayuno incluido. El lugar es agradable, se encuentra en una callecita silenciosa que se pierde entre las venas del tráfico de Bangkok, a 5 minutos caminando de la terminal de trenes de Hua Lamphong.
Festejamos el encuentro con una cervezas  y después de unas largas charlas nos fuimos todos a descansar, al otro día nos esperaba una larga caminata por el barrio chino.
Comprando fruta
Vendedora
Revistas raras

Una vez dentro del barrio chino de Bangkok perdimos la noción del tiempo. Un gran arco rodeado de avenidas, grandes carteles con letras chinas, lámparas de papel rojas y negocios con artículos en porcelana nos empezaron a sugerir que ya habíamos llegado a destino. El cielo de sus calles estaba cubierto por pasacalles coloridos con motivos al año nuevo, el 2558, el año de la cabra.

Los objetos en color rojo y dorado invadían nuestros ojos constantemente, mientras farmacias naturistas ofrecían sus productos en grandes frascos de vidrio.

Arco chino
Porcelana china
Pasacalles
Farmacia naturista
Rojo y dorado
Un laberinto de negocios naturistas y raros puestos de comida callejera forman parte del exótico y colorido mercado. Las angostas callejuelas eran postales viajeras que cambiaban a medida que caminábamos. Había puestos donde se encontraba desde un vaso de té tradicional frío hasta un pescado disecado. Muchos negocios vendían típicos productos alimenticios de la China, como galletas, hongos y granos. Vimos una cantidad increíble de comidas y alimentos que nunca supimos que cosas eran, en ocasiones parecían cosas incomibles con formas y aspecto realmente raros.
El calor del mediodía se hacía sentir cada vez más, los exprimidos de granadina fresca ya no bastaban, y después de ver tantas comidas era imposible no tener hambre, era hora de buscar un lugar fresco donde comer algo y descansar del sol.
Comidas raras
Laberinto
Te frío
Pescado disecado
Granos
Oderica comprando
Más comidas raras
Negocio típico
Otro negocio típico
Almorzamos y dejamos que la tarde cayera sobre nosotros. Nuestros cuerpos cansados retomaron el camino de regreso a la guest house. Nuestras 24 horas en Bangkok se estaban agotando.
Después de agarrar nuestras mochilas, nos encaminamos hacia la terminal de trenes de Hua Lamphong, por el camino compramos algunas provisiones para el viaje, que duraría unas 17 horas y que salìa a las 18.00 hacia el sur de la Tailandia, nuestro próximo destino, Ko Muk y las islas del archipiélago de Trang, un viaje en tren.
Vendedoras
Vendedoras
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