Descubrir Peruibe y sus parques

Marzo 2016

En este mes de viaje por el sur de Brasil hemos dejado atrás los estados de Rio Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná, para ahora entrar en el estado de Sao Paulo, el ultimo que vamos a visitar antes de nuestro regreso a Italia.

No podíamos dejar Brasil sin antes conocer por lo menos uno de los balnearios paulistas.

Una de las tantas cosas positivas de viajar es que, con el tiempo, uno va sembrando amistad por los lugares en donde pasó, así fue como años atrás el destino nos cruzó con Clayton y Soraya, una parejita de brasileros muy simpática que viven en Peruibe, ciudad balnearia del litoral sur de Sao Paulo.

Vista desde el sur de Peruibe

Peruibe no tiene seguramente el transparente mar del estado de Santa Catarina, pero si dispone de una naturaleza exuberante que pudimos ver visitando algunos de los lugares de la  Estacion Ecologica de Jurèia-Itatins, con 80 mil hectáreas de Mata Atlántica.

Su nombre se debe a dos palabras indígenas que indican dos macizos de la cadena montañosa de Serra do Mar. Un variado ecosistema con ríos de aguas transparentes que se transforman en piscinas naturales y cascadas.

La primera playa que visitamos fue la que queda más al sur de la ciudad. Antes de subir a las rocas desde donde se puede admirar la ciudad desde lejos, nos paramos a refrescarnos bajo un chorro de agua dulce que llegaba directamente de la floresta.

Duchita fresca
Los amigos!

Continuando nuestra inmersión en la naturaleza, fuimos a conocer el Parque Estadual de Itinguçu, donde las imágenes superan siempre cualquier relato o descripción.

Uno puede eligir si bañarse en frescas aguas dulces y cristalinas, llegar a la playa adentro del parque, ver el río que desemboca o, porque no, hacer todo!

Los sitios de intereses son ligados da una carretera de ripio, hay un autobús que llega hasta el río donde hay posibilidad de bañarse y de comer en un pequeño restaurante. Los sitios más adentro se pueden alcanzar solo con un medio de transporte proprio.

Las imágenes de cartulina que nos regaló la ultima etapa del día fueron lo máximo, un rió que desemboca al mar entre verdes montañas cubiertas por la Mata Atlántica, grupos de rocas dispersos en el agua, playas vírgenes y pequeñas embarcaciones que recorren sus causes.

Al día siguiente, esquivando las típicas playas del centro, nos dirigimos hacia Barra do Una. Dos kilómetros de arena oscura donde grandes formaciones rocosas bordean sus costas.

Rodeada por montañas, la playa posee algunas casas de veraneo y una villa de pescadores, es posible realizar caminatas sobre las piedras y llegar a pequeñas playitas deshabitadas.

Llegó la hora de dejar el verde de Peruibe y despedirnos de nuestros amigos para emprender viaje hacia la capital brasilera de Brasil, Sao Paulo, donde tomaremos nuestro vuelo de regreso.

Salimos desde la terminal de ómnibus de Peruibe para recorrer otros casi 200 kilómetros más de viaje hasta Sao Paulo, ahí nos esperaba nuestra amiga Tamara que nos recibió en su casa, a pocas calles de la Avenida Paulista, en el corazón de la ciudad.

Después de dos días en Sao Paulo, estábamos dirigiéndonos hacia el Aeropuerto de Guarulhos donde un avión nos llevaría hasta Roma, porque, como dice el refrán, «Todos los caminos conducen a Roma».

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