Descubriendo Sihanoukville y sus playas

31.01.2015

Cuando pensamos a Sihanoukville nos vienen instantáneamente a la cabeza las imágenes de atardeceres en la playa acompañados de un chopp de cerveza helada y calamares asados con salsa picante. También recordamos nuestras caminatas nocturnas por la playa céntrica de Ochheuteal donde la música de los bares suena hasta el amanecer, mientras cortas baterías de fuegos artificiales explotan en el siempre estrellado cielo.
Atardecer

 

Mini fuegos artificiales
Después de un largo viaje desde Siem Riep en hotel bus, llegamos a la ciudad de Sihanoukville en la costa de Camboya.
En la terminal nos esperaban los «tuk tuk Sr» y algunos taxistas dispuestos a sacarnos nuestros dólares viajeros para llevarnos hacia el centro de la ciudad que quedaba a unos 4 kilómetros.
Al finalizar la negociación del precio, $6, compartimos nuestro taxi con Raùl, un panameño que conocimos en el hotel bus.
Monumento en el centro turístico

 

Avenida principal

 

Vendedor de globos
Teníamos pensado quedarnos unos 20 días en estas playas entonces hicimos un intenso estudio de mercado de los hospedajes de la zona y encontramos la Sea Dragón guest house, a 50 metros de la extensa playa céntrica de Ochheuteal. Vimos dormitory por $3 y $4, si viajas solo con tu mochila, pero si deseas hospedarte en uno de los tantos bungalows con vista al mar los precios van de un mínimo de $25.
La modesta Sea Dragón guest house es una casa de familia que dispone de 8 habitaciones dobles con baño privado, agua fría, ventilador, toallas y wi-fi, todo por el módico precio de $5 la noche por la habitación.
Decidimos dedicar nuestros días en Sihanoukville a descansar después de un mes de viaje por el norte de Tailandia y Camboya. Atrás quedaron esos días de vida nómada para convertirnos en unos sedentarios viajeros por tres semanas.
Hospedaje económico

 

Relax en la playa

 

Bungalows frente al mar
Sihanoukville dispone de bonitas playas al este y al oeste de la ciudad a las cuales se llega fácilmente en bicicleta o en moto.
Fue así como decidimos alquilar 2 bicicletas durante nuestra estadía y empezar nuestro recorrido con las playas más cercanas al puerto. La primera que visitamos fue la Victory Beach, con una singular estatua de un buey en el mar. La playa tiene unas pequeñas palmeras que ofrecen una sombra agradable, bajo de ellas niños camboyanos jugaban incansablemente. El lugar dispone de un muelle donde salen excursiones hacia las islas y a un costado, bajo la sombra de las palmeras, de una área de masajes por 6$ la hora. Una promoción imperdible a la que Lisa no pudo decir que no.
Nuestras bicis

 

Lugareños conociendo a Luna

 

Victory beach

 

Luna montando el buey
Bajando hacia el centro de la ciudad por la carretera que sigue el mar, después de pasar por delante de gigantescos resorts, llegamos a la Hawaii Beach, playa de pequeñas olas donde los bares llegan a la orilla del mar.
Lo más insólito de esta playa frecuentada por turistas rusos y también por camboyanos es el gigantesco puente que llega hasta una isla que se encuentra frente a la playa.
Según historias que escuchamos este puente fue hecho construir por una familia rusa con la finalidad de unir tierra firme con la isla donde se estaba construyendo un resort. Hoy en día el puente se encuentra cerrado y las obras en construcción bloqueadas.
Hawaii beach

 

El puente

 

Las modelos

 

Bares en la playa

 

Comprando langostinos
Siguiendo nuestro recorrido de playas llegamos a la Independence Beach, una bonita playa con algunos bares que disponen de sombrillas y reposeras, que ofrece un mar transparente y limpio. Una parte de la playa pertenece al resort que lleva su nombre, algo común en las playas camboyanas al parecer.
En nuestro viaje de regreso al centro pasamos por una zona de grandes árboles donde por la tarde familias de monos bajan hacia el borde de la carretera para comer frutas que los turistas le regalan a cambio de fotos.
Independence beach

 

Independence beach

 

Transparente como el mar

 

Botes en el mar

 

Mono y árbol

 

Madre y cría

 

Mono pensativo
Solo a 1 kilómetro del centro turístico se encuentra la Sokha Beach, una playa limpia y de finísima arena blanca. Es muy fácil y agradable llegar caminando desde el centro turístico a esta playa con poquísima sombra.
Hacia el lado izquierdo, caminando entre grandes rocas, se llega hacia un bar muy bonito que pertenece a una serie de bungalows. El lado derecho pertenece al Sokha beach resort.
Arena de Sokha beach

 

Luna y la piedra

 

Entre las piedras

 

La playa

 

Bar al final de la playa

 

Bungalows
La infinita playa Ochheuteal repleta de bares y restaurantes es la más sucia, mucha basura y plástico flota en el castigado mar, con un muelle en donde, durante el día, los barcos cargan y descargan turistas que visitan la isla de Koh Ron.
A pesar de todas estas cosas negativas es la playa más concurrida con sus característicos bares abiertos día y noche.
Una larga vereda que sirve como malecón recorre por kilómetros la playa, desde la zona de los pubs para occidentales hasta el lado opuesto donde se encuentran los restaurantes 100%  camboyanos.
Los restaurantes sacan sus mesas y sillas sobre la arena de la playa y por las noches los parrilleros fabricados con barriles de aceite cortados a la mitad cocinan pescado fresco a la parrilla, como la barracuda y el tono, calamares, pulpos, camarones y cangrejos,  acompañados de papas asadas y arroz (10 dólares el menù completo sin bebida).
Los tantos pubs se disputan los turistas nórdicos ofreciendo chupitos gratis con vodka y jugos de frutas. Niñas venden pulseritas, lamparas de papel y pirotecnia que los turistas encienden y dejan volar hacia el cielo camboyano. Algo típico de las noches del lugar son los espectáculos de fuego que realizan los malabaristas camboyanos.
El muelle de la playa Ochheuteal

 

El malecón

 

Vendedora en el malecón

 

Bares 100% camboyanos

 

Malecón de noche

 

Nuestro bar preferido

 

Bares para gringos

 

Turista nórdica

 

Show de fuego

Después de conocer nuestra vecina playa céntrica y las playas del oeste empezamos nuestro recorrido por las playas del este, que sin dudas son más naturales y bonitas. Es ahí donde se encuentra la Otres Beach. Esta extensa playa con muchos árboles y un mar bastante transparente y limpio se divide en Otres 1 y Otres 2. Este lugar en constante crecimiento dispone de una serie de bungalows alternativos, resorts y restaurantes de cara al mar con un estilo bien cuidado. La mayoría de los alojamientos y restaurantes son de jóvenes propietarios europeos que decidieron instalarse en este incontaminado lado de la ciudad para crear un lugar agradable donde por sus calles de tierra roja caminan vacas sueltas buscando algo que comer, y donde gigantescos motor home de viajeros que giran el mundo descansan delante de la costa.

Bungalows en la playa

 

Más bungalows

 

Casa típica

 

Bungalows creativos

 

Vaca suelta

 

Bares en la playa

 

Luna caminando por la playa

 

Motorhome viajeros

 

Sr. Motor home

La Otres Beach es una playa ideal para backpackers, o sea mochileros, deseosos de un lugar lleno de libertad y buena onda. Fue ahí que un día de esos conocimos a Fabio un joven alemán que dormía en su hamaca bajo los árboles de la playa, acompañado de su guitarra viajera.

También conocimos a Camila una chilena de 20 años de Viña del Mar que, después de unos cuantos meses de viajar por Europa, llegó a Camboya y se enamoró de este lugar.
Dedica sus días a su arte, el Body Painting, pinta caras y cuerpos de sus casuales modelos a los que después fotógrafa con el fin de realizar una muestra de fotos en Hong Kong, si quieres ver sus arte acá te dejamos el enlace, Camila-Op-Photography/

Otro que conocimos fue Alberto, un italiano de la Emilia Romagna de vacaciones en Camboya y Tailandia que durante el verano europeo trabaja en su restaurante Zero en Cattolica y en invierno escapa del frío a las cálidas aguas del sudeste asiático.
En fin conocimos a una familia de camboyanos que nos adoptaron por unos días y, aunque no hablaran una palabra de inglés y nosotros menos que menos su lengua, logramos comunicarnos muy bien, a veces las palabras no sirven.
Fabio y su guitarra
Camila y sus modelos
Alberto y Seba
Luna pintada
Camila pintando a Alberto
Camila pintando a Lisa
Familia
Amigos camboyanos

Nuestros días fueron pasando entre largas pedaleadas y días de playa, con riquísimos desayunos en nuestra panadería preferida cerca del mercado central. El atractivo mayor de este mercado son los tantos vendedores de pescado y frutos de mar. También la carnicería era un lugar particular donde uno podía comprar gallinas y pollos vivos o muertos. Por suerte de los lectores las fotos y las palabras carecen de olores.

Nuestra panadería
Vendedores de pescado
Vendedoras de pescado
Tiburones
Pescado cortado
Luna mirando los cangrejos vivos
El carnicero
La carnicería

Bueno amigos viajeros si desean visitar la ciudad de Sihanoukville en la costa de Camboya espero que estas modestas informaciones les sean de utilidad.
Nosotros seguimos viaje, nuestra próxima parada, la ciudad capital de Phnom Penh.

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