Cosas para hacer en Chiang Mai – 2° parte

25-12-2014

Nuestro cuarto día en Chiang Mai lo dedicamos a descansar. Días atrás la picante comida thai hizo estragos en mi hígado y me dejó tirado en la cama.
Al quinto día inicio a estar un poco mejor y por la mañana visitamos el mercado central de la ciudad vieja donde resaltan las coloridas frutas y verduras. El lugar justo para desayunar un buen licuado de banana y maracuyá, 35 baht.
No faltaban la comida thai y los pescados asados. El puesto disponía de unos fuentones repletos de peces vivos, hasta que un cliente los elegía y terminaban sobre la parrilla. Había también puestos que ofrecían especias y diversos tipos de granos de arroz.
Mercado Central
Mercado Central
Puesto de Arroz
Puesto de Arroz
Una trenza para Luna
Una trenza para Luna

Después del almuerzo caminamos en torno al río que rodea la ciudad vieja, al cruzarlo entramos a descansar en un templo. Algunas fotos y seguimos el paseo por las calles de la ciudad vieja, Lisa aprovechó para probar el promocionado «oil massage», 200 baht la hora.

Por la noche de regreso a casa nos pasó algo increíble. Caminando por las concurridas callejuelas nos encontramos con dos caras conocidas, una pareja de amigos que conocemos de la Cerdeña, Gianluca, romano y Romina, argentina, con su hijito de dos años, Yuma.

Después de abrazos, charlas e intercambio de teléfonos nos pusimos de acuerdo para cenar juntos el 24 por la noche, visto que estábamos en vísperas de la navidad, aunque acá no se festeje, nosotros si la festejamos!

Flor tropical
Flor tropical
Centro de Chiang Mai
Centro de Chiang Mai
Nuestro sexto día lo teníamos todo organizado, primero fuimos al China Town. Un arco al mejor estilo barrio chino corona una larga avenida repleta de negocios dedicados a la venta y reparación de máquinas de coser, las famosas Singer.
Los negocios de telas ocupaban gran parte de la avenida, algunos de propiedad musulmán, con sus carteles escritos en árabe.
Al finalizar esta avenida casi intransitable se llega al Talat Warorot, un gigantesco edificio de 4 pisos que hòspita centenares de negocios. La parte inferior está dedicada casi en su totalidad a productos alimenticios con un área de comidas y hasta una pescadería.
Había también una gran cantidad de negocios dedicados al budismo donde se encontraban imágenes, inciensos, libros de oración, posters, cuadros, ofrendas y collares. En los pisos superiores había artículos de vestir, productos de belleza y muchas zapaterías.
Talat Wararot
Talat Warorot
Talat Wararot
Talat Warorot
Ropa tailandesa
Ropa tailandesa
De regreso entramos en un templo que se encuentra en las afueras de la ciudad vieja con un patio muy bonito, con muchos gallos, gallinas y pollitos dando vueltas por ahí. El gallo es un animal venerado en la cultura tailandesa y es muy común verlos en libertad dentro de los patios.
Descubrimos que los templos menos concurridos, o sea menos publicitados, son los más tranquilos, uno camina tranquilamente dentro y fuera de ellos sin tener que cruzarse con centenares de turistas desesperados por una foto con el buda de oro.
Luna pidiendo sus deseos
Luna pidiendo sus deseos
Estatua de Budha
Estatua de Buda
Por la noche finalmente llegó la cena de nochebuena y nuestros amigos nos llevaron a cenar a un restaurante 100% italiano, como regalo comimos hasta agotarnos, «Mañana toca thai de nuevo!» dijo nuestra amiga Romina.
Lo más curioso pasó cuando, después de cenar, nos fuimos a tomar unos mojitos a una zona donde la gente va a divertirse. La música explotaba por los parlantes y parecía que la noche llegaría hasta el amanecer.
Era casi la 01:00 cuando un patrullero llamó nuestra atención pasando entre los bares tocando la sirena, ni 30 segundos después, las persianas se cerraron, las luces se apagaron y la música dejó de tocar, la navidad en Tailandia había terminado, y nuestra estadía en Chiang Mai también, mañana continuamos nuestro viaje, si la resaca lo permite…
Templo
Templo
Wat Phan Tao
Wat Phan Tao
Wat Phra Singh
Wat Phra Singh

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