Año nuevo en Bangkok

01-01-2015

Luego de un suculento desayuno, a las 09:20 de la mañana ya estábamos arriba de un tuk-tuk para ir a tomar nuestro autobús desde Sukhothai hacia Bangkok que partía a las 09:45, cada pasaje nos costó 279 baht.
El viaje duró más de lo que pensábamos, fueron 8 largas horas y llegar a la capital tailandesa en horario pico pisando fin de año no fue la mejor idea, pero así son los viajes.
Luna desayunando
Finalmente, a la hora que suena el himno nacional tailandés por los parlantes, las 18:00, ya estábamos recorriendo la agitada terminal de Mochit.
Después de haber rechazado un taxi que nos quería cobrar 400 baht hablamos con varias personas y descubrimos que al lado de la estación de autobuses salían unos colectivos hacia donde queríamos ir, la terminal de trenes de Hua Lamphong.
Tomamos el colectivo número 49, todavía no sabemos porqué pero nadie pagaba el pasaje, y 40 minutos después ya estábamos en busca de nuestro hotel.
Era ya de noche, estábamos cansados por el viaje y salir en busca de una calle con un nombre impronunciable nos obligó a tomar un taxi hacia el Centaur In Hotel.
Por las fotos que habíamos visto a la hora de reservar parecía algo aceptable, pero cuando entramos a la habitación nos dimos cuenta que estaba sucia, sábanas y toallas usadas, ceniceros con cenizas, el baño ni te cuento, parecía que había todavía alguien hospedandose.
Después de quejarnos con el recepcionista pakistaní, nos ofrecieron otra habitación que tenía un agujero en el techo, pero estaba limpia, también sábanas y toallas, así que la tomamos, visto que solo queríamos descansar.
Nos prometieron que al otro día nos darían otra habitación en mejores condiciones. Pagamos 350 baht la noche por una habitación con cama doble, baño privado, agua caliente, aire acondicionado, wi-fi y un agujero en el techo.
Arco Chino
Al día siguiente dedicamos nuestra mañana a caminar por el Barrio Chino y el Talat Noi (antiguo barrio con talleres de auto y edificios tradicionales). La mayoría de los negocios estaban cerrados, al parecer la fiesta del 31 de diciembre no se le escapa ni a los chinos.
Talat Noi

Para movernos de un lugar al otro de la ciudad elegimos tomar los grandes botes que navegan el río Mae Nam Chao Phraya, este transitado río con sus botes cargados de locales y turistas es una alternativa exótica y barata para moverse dentro de gran parte de la ciudad.

Según el bote que tomes varía el valor del pasaje, que va desde los 15 baht en adelante.
Bote pequeño
Botes grandes

Después del paseo por el barrio chino llegamos al Wat Traimit, un templo imponente vestido de fiesta.

El último día del año los tailandeses lo festejan visitando sus templos. Realizan sus ofrendas y plegarias, reciben la bendición de los monjes, encienden inciensos, colocan flores y velas y dejan dinero en las tantas urnas que hay en el lugar.

Orando en fin de año
Ofrendas de fin de año
El templo estaba muy concurrido pero igual pudimos entrar dentro de él y admirar el Buda de oro. Una estatua de Buda de 5.500 kilos de oro macizo, de una altura de 3 metros, algo realmente imponente.
En el patio había una telaraña de hilos colgando, un señor nos contó que antes de la medianoche cada persona atrapa su hilo y reza hasta el comienzo del año, mientra se lo enrosca en la cabeza, el hilo representa el enlace con el más allá.
Wat Traimit
Buda de oro macizo

De regreso al hotel otro recepcionista siempre made in Pakistan nos diò nuestra nueva habitación, que era mucho más pequeña, con agua fría y que no parecía muy limpia, así que optamos por quedarnos con la que ya teníamos.

Después de un descanso y una ducha restauradora salimos a festejar el año nuevo. Elegimos el punto de encuentro multitudinario, el Central World, con fiesta en las calles, cuenta regresiva  y fuegos artificiales.
Para llegar al lugar lo más fácil fue tomar el Skytrain, este tren del cielo que por 35 baht te hace realizar un viaje al futuro, con una aire acondicionado que te congela los huesos.
Llegando al lugar la vista desde arriba era increíble, miles de personas con vinchas luminosas de todo tipo. Relojes y juguetes se encendían y apagaban llenando las calles de color.
Fiesta en la calle
Esperando el 2015

Esperamos la medianoche tomando unas cervezas y buscamos un lugar donde ver los fuegos artificiales, personas de un centro comercial regalaban globos amarillos con gas, donde cada uno escribía sus deseos para soltarlo al cielo después de la medianoche.

Entre empujones y muchísima gente llegó el año nuevo, los fuegos artificiales explotaron y nuestros globos volaron hacia el cielo expresando nuestros deseos, el 2015 en este rincón del mundo había llegado!
Si quieres más info sobre que ver en Bangkok puedes leer el artículo dedicado.
Globos con deseos

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